Aprender a mirar en familia con Álvaro Sanz

Aprender a mirar en familia con Álvaro Sanz

Cuando dos fotógrafos, amantes de los viajes y la vida nómada, se convierten en padres, a parte de crear una familia estupenda también crean viajes para aprender fotografía en familia.

Este ha sido el caso de Álvaro Sanz y Mònica Bedmar, dos fotógrafos reconocidos que al convertirse en padres de Alma y Bru han querido compartir su experiencia para que otras familias disfruten de la naturaleza y la fotografía tal como lo hacen ellos. Tiempos relajados, disfrutar de la naturaleza y aprender a mirar en buena compañía es lo que nos proponen con su viaje familiar a Cantabria.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

Esta iniciativa nace en el marco de Expedición Polar, mi proyecto de viajes fotográficos. Hace años que empezaron a llegarme uno comentarios recurrentes "cuando crezcan los niños me apunto" o "si se puede ir con bebés me lo pienso". Entonces pensé, si yo tengo hijos, ¿porqué no organizarlo? Y lancé el primer curso familiar, que fue un éxito y al que vinieron familias que ahora se han convertido en unos grandes amigos y con los que compartimos viajes personales. Este año, además, se da el caso excepcional de que no celebraremos el Festival Inspira, al que se podía acudir con niños, y sabemos que mucha gente con pequeños se queda sin la oportunidad de venir a nuestras actividades. 

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¿Se aprende mejor en familia o como parece  a priori, es más complicado?

En familia está claro que el ritmo es distinto. Pero está claro que siempre es mejor apuntarse a un curso de fotografía en familia con gente como Mònica y conmigo que iremos con nuestros hijos, que quedarte en casa pensando que al tener bebés no puedes hacer cosas al aire libre en grupo. Aquí puedes seguir el ritmo porque lo adaptamos a los pequeños. No haremos teoría hasta las 2 de la madrugada como pasa a veces, pero sí que veremos todos los amaneceres, porque los que tenemos bebés sabemos que despertar a las 7 no es duro en fin de semana. Lo bueno de este tipo de actividades es que sientes que estás en igualdad de condiciones que los demás y la frustración de la que me habla mucha gente en otros contextos, aquí desaparece. 

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¿Crees que los espacios abiertos y la naturaleza predisponen a prestar más atención?

La naturaleza nos hace estar más atentos, por lo general. En realidad los cambios. Y todos mis viajes tratan de ser un cambio y una ruptura con los planes habituales de la gente. Y además, como no les digo el plan exacto y vamos viviendo el momento, todo es una sorpresa constante y eso te hace estar más alerta. En realidad la naturaleza y los espacios abiertos son nuestro medio natural, pero nos hemos olvidado. Observar la textura de las hojas de un árbol al atardecer no debería ser algo excepcional ni mágico. Debemos recuperarlo, nosotros, pero sobre todo, recuperarlo por nuestros hijos. 

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Estamos muy acostumbrados a ver, pero y a mirar?

Todos hemos aprendido a ver de forma innata. Mi objetivo en mis viajes es reforzar la idea de mirar. No lo hago a través de propuestas directas ni ejercicios dirigidos. Planteo que la gente despierte a las cinco de la madrugada en el desierto y que se quede jugando con la arena y observando como cambia la textura en la duna mientras el solo aparece en el horizonte. Son cosas que ellos mismos descubren. En las expediciones familiares lo que más me apasiona es descubrir que hay gente que aprende a mirar a sus hijos de otra forma. 

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